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viernes, 24 de agosto de 2012

La fuente y sus historias

-No puedo describir con palabras las sensaciones que vivo cuando vengo aquí. Los tiempos, la gente, las calles... todo ha cambiado -dijo el anciano, saboreando un aire de nostalgia al respirar profundamente.

-¿Por qué sonríes, pues?

La Font de Dins, Onda
(Castellón)
-Esa fuente, la Font de Dins. Las risas, las bromas, todo sigue ahí, con ella. ¿No es fantástico saber que hace ochenta años alguien veía lo mismo que tú ves ahora? Puedes imaginar la historia que quieras; es posible que encierre alguna realidad. -Al hablar, parecía estar en otro mundo, en otra época, en otros ojos, ¡quién sabe dónde! -Por ejemplo... ese trío de ancianos de aquella mesa, que beben y charlan.
Dos de ellos son primos y solían jugar a cubrir con sus manos los orificios de la fuente cuando alguien se disponía a beber, de manera que, cuando el sediento ya tenía un pie en la fuente, otro fuera y agachaba la cabeza, el agua salía con tanta fuerza de repente que perdía el equilibrio y caía al agua.
Un día, el desafortunado o afortunado, según se mire, fue el tercero de esos tres hombres. Reaccionó como todos los demás, un grito y cara de sorpresa, pero a diferencia del resto contraatacó acumulando agua en su boca para echarla a propulsión sobre los primos traviesos.
Al caer la tarde estaban los tres empapados, agotados y sentados en el filo de la fuente. El más pequeño de los primos fue el primero en reír; no tardaron en seguirle los otros dos.
Aquella broma pasada por agua entrelazó tres vidas, tres chicos que se convertirían en los mejores amigos.

El anciano desvió la mirada de la fuente para dejarla descansar sobre los ojos de su nieto. Acabó su relato con una pregunta lanzada al aire, a sí mismo o al recuerdo.

-¿Qué mejor forma de entablar amistad que una risa compartida?

-Qué bonito, abuelo. ¿Es cierto todo lo que me has contado? -preguntó, con un brillo de asombro en los ojos.

-Quién sabe, hijo, quién sabe...

El joven corrió para saciar su sed como tantos otros en aquel pueblo. Su abuelo le contemplaba, esbozando una sonrisa porque ahora, su nieto, también formaría parte de la fuente y sus historias.

Es curiosa la manera en la que los objetos, los edificios y los lugares se llenan de relatos no escritos, como una biblioteca invisible portadora de libros que sólo puedes leer si los imaginas.

Mientras, en la mesa de uno de los bares de aquella plaza, tres hombres reían rememorando sus travesuras en la Font de Dins.

18 comentarios:

LadyLuna dijo...

¡Hola!
Después de unas vacaciones blogueras... ¡he vuelto!
La inspiración ha decidido hacer su aparición mientras contemplaba una de las postales traídas de Onda, un pueblecito precioso de Castellón. En ella aparecía la fuente de la que hablo en este escrito.
He aprovechado para responder a vuestros comentarios del cuento anterior. Siento no haberlo hecho antes.
¡Un besito para todos!

JUAN dijo...

Hola, Lady Luna! Interesante historia la de la fuente.¿Sabes? Mi hija es una de las jóvenes con carrera universitaria que se tuvo que ir con otros 4000 gaditanos a buscar trabajo a Castellón. El primer año fue a Onda, donde fui a verla con mi esposa.Vi la fuente, pero desconocía esa historia. Ahora mi hija lleva algunos años viviendo en Alcora. Nunca encontró trabajo de lo que había estudiado. Químicas. Un beso, guapa. Me alegro de tu vuelta.

Lorenzo dijo...

Hola :D
Bueno, me ha encantado el relato. Estos relatos tan tiernos me fascinan (queda claro leyendome, supongo xD)
No sé hasta que punto tendré los recuerdos agradables en mi cabeza, soy demasiado joven para poder saberlo, pero espero poder rememorar todos los buenos momentos.
¡Un besazo! :D

Vanesa Morote dijo...

¡Hola Lady Luna!
Me ha encantado tu historia de la fuente.
La verdad es que es genial, simple, pero genial. No puedo decir nada más.
Espero otro relato tuyo para poder deleitarme.
¡Hasta pronto!

Vanesa Morote dijo...

¡Hola Lady Luna!
Te vas a reír de mí, ahora no sé si he enviado el otro comentario o no.
Por si acaso lo vuelvo a poner.
Tu historia de la fuente es genial, sencilla pero fantástica en serio, me ha encantado lo simple y tierna que es, esa historia del abuelo y el nieto.
Me alegro que estés de vuelta y espero otro relato para poderme deleitar de nuevo.
No te preocupes por la inspiración, a mi hace mucho que no me llega... La voy a matar un día de estos.
¡Hasta pronto!

LadyLuna dijo...

Juan:
Desconocía la historia de tu hija. Qué casualidad que viva tan cerquita de donde me inspiré para hacer este escrito.
La fuente lleva muchos años en esa plaza. ¡La de historias que habrá vivido! Pero el tiempo sigue su curso, como el agua que sale de ella.
Un beso, querido amigo.

Lorenzo:
Me alegro de que te haya gustado el relato. ¡Para ternura la que desprende el avatar que acompaña tu nombre, Lorenzo!
Muchas gracias por leerme y dedicar unos minutos de tu tiempo a comentarme.
¡Un besito grande!^^

Vanesa Morote:
Jajaja. No es la primera vez que pasa, pues tengo actividada la moderación de comentarios para evitar el spam y no aparecen los comentarios hasta que los apruebo desde el correo. Lo que sí puedo decirte es que tu equivocación/repetición ha sido la más tierna que he leído.
A mí a veces también me entran ganas de coger a la inspiración y decirle un par de cosas... ¡hasta que llega! Y enseguida me reconcilio.
Muchas gracias por leerme. ¡Un besito!

Juan Antonio dijo...

Es un placer leerte, Ladyluna. Me encanta la idea de una biblioteca abierta, omnipresente e invisible.

Un beso grande.

ruben suarez valverde dijo...

Me encanta" La fuente y sus historias", que bella historia, y cuan identicados nos sentimos todos, porque es algo que a todos nos pasa, es el sigiloso paso de la edad, cuando realmente descubres que hace ya mucho tiempo de todo. Los monumentos y la historia...ains..es irremediable detenerse y pensar ante ellos su larga contemplación, a mi mismo, por Toledo me pasa...Me encanta María, gracias por avisar porque ultimamente estaba un poco alejado de los blog y quizas no lo hubiera visto!

Marilyn Recio dijo...

Que lindo relato!! Asi es cada edificio, plaza, fuente, etc, tien muchas ocsas que contar. Muy bien escrito!

un abraXo!

LadyLuna dijo...

Juan Antonio:
Me alegro de que te haya gustado. Muchas gracias por leer y comentar mi relato.
Un besito grande también para ti.

Rubén Suárez Valverde:
Gracias a ti. Siempre tienes palabras amables que dedicar y es todo un honor, viniendo de un poeta como tú.
¡Un abrazo!

Marilyn Recio:
¡Muchas gracias!
Un besito grande :)

May R Ayamonte dijo...

Es una historia preciosa, me dejaste pensando en ella.
Un beso cielo!

Déborah Alcaide Cano dijo...

¡Es muy bonita! ¡Está llena de sentimiento por todas partes! El breve relato te arropa y eso es ¡increíble!
Muy buena entrada :)

LadyLuna dijo...

May R Ayamonte:
¡Muchas gracias May!
Un besito grande.

Déborah Alcaide Cano:
¡Muchas gracias! Me alegro de que te haya gustado^^
¡Un besito!

Sese dijo...

y es que los objetos a veces son los mejores depositarios de nuestros recuerdos.

Besos

TORO SALVAJE dijo...

Una historia entrañable.
De esas que hacen brotar sonrisas.

Besos.

Manuel Fortaleza dijo...

Muy bonito:)

Lexy dijo...

Me encanta la naturalidad de este relato, una buena historia sobre la Font de Dins :)

LadyLuna dijo...

Sese:
Así es, querido amigo. Sin ir más lejos este pequeño rincón ya lo es, de pequeñas historias encerradas, libres cuando alguien las lee.
¡Gracias por pasarte!

Toro Salvaje:
Como en un espejo, tus palabras también me hicieron sonreír.
¡Gracias por pasarte!

Manuel fortaleza:
Me alegro mucho de que te haya gustado.
¡Gracias por pasarte y dejar tu huella!

Lexy:
Muchas gracias por tus amables palabras; me alegra mucho que te haya gustado.
¡Gracias por pasarte!^^