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domingo, 13 de noviembre de 2011

Lo que cuentan las palabras: latido, cuchicheo y pintalabios


Palabra 4: Latido 

Recuerdo aquellos meses con mucho cariño. Amaba con más facilidad, con menos excusas. Reía por detalles pequeños y, aunque lloraba de la misma forma, sentía intensamente... Era como vivir, también, intensamente.
Cuando la gente me decía palabras tan bonitas como "tienes un corazón muy grande", yo respondía con sinceridad "no, cariño, tengo dos corazones".
El día del nacimiento de mi hijo lo pasé... bueno, con dolor, pero ver su sonrisa me hizo olvidar todo lo que no fuera felicidad.
Hace poco me preguntaron cuál es el sonido más bello que he escuchado en mi vida. La respuesta es sencilla: el primer latido de mi pequeño corazón.


Palabra 5: Cuchicheo 

¿Sabes usted? Yo siempre he pensado bien de la gente, ignorando rumores, cuchicheos; en general, las malas lenguas. Las divisiones de los de abajo provocadas por los de arriba nunca me interesaron.
Sin embargo aquella noche, estando yo de visita en un pueblo (eran fiestas) de mi amigo, me sorprendieron un par de personajes con miradas, gestos y palabras despectivas, de esas que hacen daño, que miran con superioridad a su destinatario.
Mi buen amigo, ocupado, no escuchó mis alarmas. Opté por la expresión de desconcierto antes de alejarme de allí.
Luego me arrepentí. Nadie tiene derecho a menospreciar mis raíces, mi comunidad, mi ciudad, mi barrio, mi acento, mi forma de hablar. Los intentos de ridiculización... no merecen comentarios. Ni mi tiempo.
Seguiré portando orgulloso mi bandera con todo lo que ello implica, porque soy así, porque soy igual de diferente que cualquier persona de este pequeño mundo.


Palabra 6: Pintalabios 

Una vez le hice un regalo. Nada importante: un pintalabios. La gente normal lo utilizaría a diario, vistiendo sus labios para que parecieran más hermosos. Pero a ella no le hacía falta.
Le encontró una utilidad tan sencilla, tan bella, tan suya, tan nuestra, que inmortalicé aquel momento en mi memoria y prometí guardarlo para siempre.
Aquel día llegué cansado del trabajo, sin muchas ganas de nada. Al cerrar la puerta del piso que hasta entonces había sido blanca por ambos lados, me encontré la cara interior plagada de besos hasta donde había alcanzado con su altura.
Fui a la habitación y la besé, la abracé, la amé.
Porque son detalles pequeños como estos los que mantienen vivo un amor tan grande como el que yo siento.

17 comentarios:

LadyLuna dijo...

¡Regreso con el segundo trío de palabras! Yuta me propuso que escribiera sobre Latido; David, sobre Cuchicheo; y yo misma me di un respiro con Pintalabios, jaja.
Os recuerdo, a quienes disfruten escribiendo, que podéis jugar conmigo siguiendo estos pasos al comentar:
1.- Qué te parece el juego/qué te han parecido los relatos en general.
2.- Cuál te ha gustado más y por qué.
3.- ¡Escoge una de esas tres palabras y escribe otro microrrelato!
Espero que hayáis pasado una bonita semana, ¡y que particiéis! Me gustó mucho leeros la vez anterior. ¡Mi blog se hace grande con vuestras palabras!

Marlene dijo...

SIN PALABRAS

Vicent Maganer Ripoll dijo...

La verdad es que me ha encantado lo curioso que es :)

Xanti dijo...

Me encanta hacerte la vida imposible <3
No, sabes que no jajaja y ya pagué mi osadía al darte como palabra "latido" teniendo que escribir sobre "cuchicheo" =D
Ya te opiné sobre esos dos creo recordar pero te repito que me encanta el de latido y que nunca habría enfocado cuchicheo desde ese punto de vista (aunque supongo que es normal viendo la linea que siguen mis textos sobre una palabra x_D)
El de pintalabios me ha encantado *////* es muy dulce, la última frase es fantástica.

Bueno... te dejo los tres pues =D

-Latido.
Odia el silencio. Le resulta insoportable, molesto y aterrante. Conductor de recuerdos incómodos e impulsor de pensamientos irrelevantes, a veces dolorosos, que generalmente derivan en pesadillas que no dejan a uno dormir y lo desvelan entre gritos y sudores fríos.
Por eso, a la hora de dormir, cuando se cierran las puertas y se apagan las luces, cuando la casa duerme y reina en ella un silencio que asfixia, entonces y solo entonces, se gira en la cama y se abraza a él, pasando la mano por su cintura y apoyando la cabeza en su pecho. Y se duerme con el latido de su corazón.

-Cuchicheo.
No le extrañaba en absoluto, es mas, lo veía algo normal, algo que tenía que pasar tarde o temprano. Y realmente había tardado en ocurrir. Había pasado poco más de un año en el cual habían conseguido acallar la mayor parte de los rumores que se creaban poco a poco, avivados por una voz que no dudaba conocer. Solo en ese momento, cuando un anillo de casado brillaba en el dedo anular de ambos y el teléfono móvil de Daunor había sonado en plena clase para informarle, por parte de la profesora de su hija, que la pequeña Selene tenía fiebre por tercera vez en ese mes, solo en ese momento en el que el profesor miró de soslayo hacia la grada en el mismo momento en el que Alexandder entendía el gesto de este y recogía sus cosas, saliendo del aula mientras el profesor le dedicaba una sonrisa de agradecimiento y continuaba la clase, solo entonces el aula se llenó de cuchicheos sobre la relación exacta de alumno y profesor. Pero eso era algo que no les importaba.

-Pintalabios.
Es la curiosidad de toda niña y no viene a razón reñirle por ello. Las primeras veces se le torció el gesto y le arrebató rapidamente las pinturas al descubrir a la pequeña en el baño, subida a un taburete para poder mirarse al espejo mientras jugaba con las pinturas de su tia. "Solo tienes tres años, no puedes usar el maquillaje de Sophie" le recriminó con un tono moderado mientras la niña le miraba en silencio, haciendo ademán de llorar al ver como su padre le reñía por lo que ella consideraba un simple juego. Jugar a maquillarse como lo hace cada mañana su tía.
Pero ninguna regañina pudo evitar que, con el tiempo, la escena volviera a repetirse. Lejos de reñirle, esta vez se acercó hasta ella, apoyando la mano en su hombro. Selene se giró mirando a su padre con el pintalabios en la mano, lista para intentar delinear con él sus pequeños labios en un color rosa pálido. Le miró con temor de recibir de nuevo una reprimenda pero entonces él cogió el carmín, sonriendole suavemente y ayudandole a maquillarse. "Son juegos de niñas, no seas tan duro con ella". Daunor tenía razón, solo eran juegos de niñas y era injusto reñirle por llevarlos a cabo.
Ella sonrió al verse maquillada y salió corriendo del baño hacia el salón, plantandose delante de Daunor que sonrió al verla. "Me ha ayudado papá" explicó la pequeña con una gran sonrisa ante los halagos recibidos por el profesor mientras señalaba hacia la puerta de la estancia, donde Alex se había apoyado y miraba a la pequeña en silencio, con media sonrísa en el rostro y el pintalabios en la mano.

=3 Chuuuu <3<3

JUAN dijo...

Es muy interesante tu idea de juag con las palabras. Me encantan las tres, pero especialmente la del pintalabios: es una delicia.
Un beso y felicitaciones.

JUAN dijo...

Hola, Mi Lady: perdona que te vistara ayer con tanta prisa, estoy superagobiado, pero vuelvo a tu invitación de participar y sobre el tema de los "Latidos" te dejo uno de mis relatos:
Gru...Gru... Gru...

La descubrí una tarde de primavera, el año pasado. Estaba en el monte, agazapada entre yerbajos. Al parecer, se había caído del nido que había entre las ramas de un árbol. Al verme se removió, inquieta, dio una corta carrera agitando las alas y cayó a tierra. Era un polluelo de tórtola; no sabía volar.
Me apresuré a acogerla entre las manos y la miré a los ojos. Estaba temblando e intentaba escabullirse. “No tengas miedo, pajarita; yo te cuidaré”, le dije mientras besaba su cabecita. Ella se quedó quieta, y yo sentía en mis manos el calor de su frágil cuerpecillo,y los latidos descontrolados de su pequeño corazoncillo.Ella respiraba agitada, con el largo pico abierto.
Me la llevé a mi casa y le construí con maderas y tela metálica una jaula grande en un rincón del patio. También le puse una cajita encima de un tronco para que se refugiase de noche.
Cada mañana me despertaba con su canto:
“Gruuu, gruuu, gruuu…”
Y los vecinos me criticaban por que no podían dormir.
Pasaron los días, las semanas y los meses; la tórtola creció y se puso bellísima. Era de un color blanco mezclado con tonos grises. Permanecía quieta durante horas sobre el tronco que había en la jaula, mirando curiosa a las aves que se acercaban a la casa.
Hubo algunos pichones que se atrevieron a pegarse a la red metálica de la jaula, sin temor a mis desmanes, arriesgándose a todo por estar con ella.
El recinto parecía cada vez más pequeño para sus ansias de vivir, y revoloteaba todo el tiempo de un lado a otro en la jaula. Entonces supe que se moriría si no la dejaba libre, y, muy a pesar mío, abrí la puerta y la solté.
El ave dudó al principio y luego se posó en la puerta, moviendo la cabecita de un lado a otro, nerviosa, estudiando el terreno. Yo estaba seguro de que ella no me abandonaría: no conocía otro mundo que el mío, no tenía adonde ir, no sabía buscar alimentos… Creí que tras satisfacer su curiosidad durante unos minutos, entraría de nuevo en la jaula. ¡Pobre de mí!, ignoraba lo que puede el instinto.
Unos pájaros aparecieron de pronto y se posaron en el tejado, y la arrullaron con sus cantos. La tórtola se lanzó al aire y voló.
Voló lejos, allá en lo alto, y varios palomos la rodearon y se topaban con ella. Pensé que regresaría al verse acosada; pero no, se fue alejando con ellos poco a poco, hasta que desapareció.

La vi volar muy alto rodeada de amigos de su misma clase, de su misma edad; más atractivos, más interesantes para ella, más libres. Comprendí que retenerla junto a mí era imposible.

Entonces me di cuenta de lo insignificante que soy, de mi incapacidad para retenerla egoístamente sin herirla ni privarle de lo que todo ser vivo desea para ser feliz: la libertad para elegir su camino.
“¡Vuela, tortolita, vuela y vive tu vida!”, pensé.
Continué observándola hasta que se convirtió en un diminuto punto negro en el horizonte. Luego entré en mi casa y me senté en el patio. Ya no la veía. Me pregunté si las aves tienen recuerdos, y si alguna vez regresaría a posarse en mi tejado para saludarme con su canto:

“Gruuu, gruuu, gruuu…”

¡Cuánto cariño derrochado! Pero no se puede retener a nadie contra su voluntad por mucho que se le ame.

Tengo que graduarme la vista: el mirar tan fijamente a lo lejos con la luz del día, me saca las lágrimas.


Moraleja: No se puede retener a nadie contra su voluntad ni obligarla a amarte
FIN

Xevixeis dijo...

¡Muy buenos!
El juego me parece interesante, no te puedes quejar ya has tenido dos participantes estelares, Xanti y Juan, también me han gustado sus relatos.
Mi relato favorito es el de pintalabios, tanto en tu caso como en el de Xanti. Creo que mañana me compraré uno! ;)
Un abrazo mimoso y besitos!^^

Xevixeis dijo...

¡Muy buenos!
El juego me parece interesante. No te puedes quejar ya has tenido dos participantes estelares, Xanti y Juan, también me han gustado sus relatos.
Mi relato favorito es el de pintalabios, tanto en tu caso como en el de Xanti. Creo que mañana me compraré uno! ;)
Un abrazo mimoso y besitos!^^

B€!t@ dijo...

Me paso por aquí, ya que hace mucho que no lo hago y es un delito enorme, sabiendo que escribes de fábula.
Me quedo con latido y Pintalabios. Más pintalabios porque es una manera super bonita, romántica y original de demostrar el amor.
Intentaré participar en esto, aunque ahora vengo con prisas! Un besito enorme :)

Inma dijo...

Después de leer esto mi palabra favorita será pintalabios. Of course!

Inma dijo...

Después de esto mi palabra favorita será pintalabios. Of course!

Agus dijo...

QUE LINDO TEXTO! Me encanto. Lo escribiste vos o es de un libro?
me encanto la palabra 6, esta parte:
"Fui a la habitación y la besé, la abracé, la amé.
Porque son detalles pequeños como estos los que mantienen vivo un amor tan grande como el que yo siento."

Kate dijo...

1. El juego original ^^
2. Mi preferido es el del pintalabios, quizá porque me apetecía quedarme con un sabor un pelín dulce (:
3. Escojo pintalabios pero pospongo el tema de hacer el relatillo porque me duermo xD

PD. He actualizado, por fin desde hace un mes, con un nuevo microrrelato :D

Escritora Laura M.Lozano dijo...

Hola María, qué fantástico es visitar tu blog, está tan vivo y lleno de cosas hermosas...
Me encanta tu iniciativa de este juego intenso con las palabras un juego infinito de combinaciones insospechadas, me encanta tus tres historias, pero me quedo con pintalabios. El romanticismo me puede y los pequeños detalles también y algo tan simple como lo que describes significa tanto. Lo mismo que el relato de Xanti, me encantó latido y cuchicheo.
Ahora bien, pospongo mi participación con alguna de estas tres palabras. La musa no me acompaña pues tengo un resfriado de esos que hacen historia. Lo dejo para cuando me sienta un poquito mejor. Palabra de escritora, volveré y te dejaré un pequeño juego de palabras.
Gracias por tu comentario en mi blog. Eres un encanto.
Un beso. =))

Sondra (Laura) dijo...

1.- Qué te parece el juego/qué te han parecido los relatos en general.
2.- Cuál te ha gustado más y por qué.
3.- ¡Escoge una de esas tres palabras y escribe otro microrrelato!

1-. Genial, Genial, como tu blog. Me arrepiento (otra vez ¬¬) de que me pase por estos lares cada siglo *-* Posiblemente ni te acuerdes de mi nombre, (lógico y normal) pero bueno, voy a intentar que no pase tanto tiempo para la próxima vez.

2-.Me ha gustado pintalabios. Quizá el más simple pero me ha llegado. Es el placer de los pequeños detalles :)

3-.Pues me voy a animar sí :)
Cuando lo tenga te lo comentaré ;)

Un abrazo,
Sondra (Laura).

Kate dijo...

Correcorrecorre a mi blog, a ver si te gusta ^^

Sondra (Laura) dijo...

Listo! Escogí pintalabios! :)
Espero que te guste, y que a partir de ahora pueda seguirte como debería ;)

Está en "Maullidos de chicagato" te dejo el enlace por si acaso: http://porunalatadepescado.blogspot.com/2011/11/pintalabios-ella.html

Gracias por sugerirme la palabra :)